Instituto y Museo Mariano Gambier: 46 años de ciencia reconstruyendo la prehistoria de San Juan PDF Imprimir E-mail
Domingo, 29 de Mayo de 2011 01:07

MUSEO_2683San Juan.- Una institución modelo para la arqueología argentina. El trabajo sistemático que ideó el profesor Gambier ha producido una invaluable información sobre los primeras poblaciones humanas que habitaron la región hace 8.500 años.

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ace 8.500 años antes de ésta época actual, existe un pasado que resulta interesante ahondar sobre la vida de los primeros habitantes que pisaron los suelos de un vasto territorio, que hoy es llamado San Juan. Hasta que se produjo la conquista española en América florecieron culturas de diversos pueblos primitivos asentados en la región. La vegetación y la fauna del ambiente fueron totalmente distintas a lo que se conoce en el presente. Las pautas de vida y supervivencia también de los pobladores también.
La prehistoria sanjuanina está llena de misterios e incógnitas difíciles de resolver, pero en ese rumbo de encontrar respuestas y reconstruir las raíces de estas tierras, es la tarea incansable que viene desarrollando el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo “Mariano Gambier” dependiente de la Universidad Nacional de San Juan.
Por medio de la exhibición museográfica, de la divulgación científica y de la conservación patrimonial, poco a poco el conocimiento acerca de los antiguos antepasados que poblaron la región ha ido incrementándose con una inagotable información de cómo vivían, de qué se alimentaban, cómo se vestían, cómo se refugiaban e interactuaban con medio ambiente, cuáles eran sus creencias y hasta qué punto desarrollaron su tecnología, entre algunos aspectos.
Los pasos de un hombre visionario
Gracias al enorme trabajo científico de un hombre visionario como el profesor Gambier, por el cual el museo lleva su nombre, y apoyado por generaciones de estudiantes y docentes que hasta el día de hoy siguen sus pasos, la institución tiene 46 años de existencia y es una de las de mayor prestigio en el país y en Sudamérica.
El comienzo de la arqueología moderna en San Juan se remonta allá en 1965, cuando la Universidad Provincial “Domingo F. Sarmiento” creó el museo con el objeto de resguardar el valioso cuerpo momificado de época incaica hallado un año antes por Antonio Beorchia Negris y un grupo de andinistas, en la cumbre del Cerro El Toro. Ese descubrimiento fue el que llevó al instituto a impulsar la investigación en arqueología en la provincia. Pocos años más tarde, en 1969 una comisión integrada por el profesor Mariano Gambier y Pablo Sacchero, realizaron las primeras investigaciones arqueológicas en las grutas de Los Morrillos de Ansilta. Esta campaña, tuvo por resultado más notorio el hallazgo de varios cuerpos conservados de gran antigüedad (4.000 a 2.000 años antes del presente).
Desde entonces, los aportes científicos de Gambier y muchos colaboradores e investigadores para la arqueología en San Juan son incalculables.
Actualmente el Instituto Gambier posee un esquema cronológico completo de los grupos poblacionales que no tiene parangón en otras provincias ni otras regiones de América.

Proyecto a largo plazo
El museo consta de un personal de 17 especialistas que pertenecen a múltiples disciplinas científicas y es dirigido por la Dra. Catalina Teresa Michieli, quien fue alumna de Gambier y está dando continuidad al proyecto original de su creador. A través del programa académico “Conocimiento y difusión de la prehistoria de San Juan”, el instituto mantiene el plan ideado por Gambier de estudiar las primeras culturas aborígenes hasta la época de conquista y colonización española en el territorio provincial.
“El trabajo de Gambier fue iniciar y profundizar una línea de trabajo sobre los llamados ‘momentos de contacto’ de estas poblaciones como por ejemplo, la llegada de los Incas o de los españoles. Incluso, inclinándonos en la investigación histórica con documentos antiguos”, explicó Michieli.  

Los pueblos del pasado
“San Juan tiene la particularidad que se encuentra en el límite de la zona apta para la vida y no apta. En distintas etapas hubo fluctuaciones de ese límite. Entre ese vaivén se produjeron diversas poblaciones como así también desaparecieron en el tiempo. Esto no hay que perderle atención, y tener en cuenta que no hay una línea de tiempo continúa entre las distintas culturas que habitaron los valles altos y bajos. Las tribus de una época determinada no tienen relación de descendencia con la anterior, hasta la etapa colonial. En la cual hubo grandes movimientos de pueblos indígenas, con mestizajes de españoles, portugueses y negros. Siempre recalco que la característica principal para comprender la prehistoria sanjuanina es esta alternancia cultural y demográfica que existió hace 8 mil años”, contó la directora del museo.
Por lo tanto, la línea de investigación del Instituto se enfoca en las etapas más representativas según la cultura predominante de la época. En base a más de 200 excavaciones y 120 fechados de radiocarbono, se logró una secuencia cultural que parte desde los cazadores-recolectores del grupo Fortuna entre 6.500 y 6.200 a.C que fueron los primeros pobladores que se registra. Al extinguirse, comienza la segunda etapa que pertenece a los cazadores-recolectores de los Morrillos hacia el 5900 aC. Éstos duraron hasta 2200 a.C y fueron presionados por los grupos de agricultura incipiente de la Cultura Ansilta que aparecieron hacia el 1.800 a.C y duraron en el valle de Iglesia y el de Calingasta hasta el año 550 dC de esta era.  
Le sucedieron otros grupos de agricultura y ganadería incipiente sobre las antiguas instalaciones del Valle de Iglesia y Calingasta, al fusionarse con otros formaron la fase cultural Punta del Barro. Le sucedió la Cultura Calingasta y  posteriormente la Cultura Aguada. Hacia el 1.200 d.C floreció la Cultura Angualasto hasta que llegó el Imperio Incaico a conquistar los territorios de los grupos locales. Cuando cayó el poder imperial incaico por Francisco Pizarro, la influencia inca fue debilitándose a partir de 1490 y la conquista española terminó por dominar a los huarpes, capayanes y yacampis que poblaban por entonces la región desde 1530 a 1562.
Al respecto de este esquema temporal, Teresa Michieli explicó: “Gambier identificó estas fases culturales, aunque fuera imposible saber cómo se llamaban a sí mismos, cómo hablaban y qué pensaban los habitantes primitivos. La arqueología tiende a identificar los grupos a través del nombre del sitio más representativo. De esta manera, se armó así el recorrido del museo. Cada sala conforma un espacio correspondiente a cada etapa cronológica, con modos, costumbres y patrones de vida particular de las poblaciones aborígenes”.

San Juan, todo un yacimiento
Hacer arqueología en San Juan no es difícil según Micieli. “A diferencia de la mayoría de los arqueólogos que residen en Buenos Aires, nosotros estamos en un contexto ideal, porque el terreno de estudio o tenemos muy cerca. El trabajo de campo es muy accesible, pero con la diferencia que en Buenos Aires, por su puesto se dispone de más recursos. Sin embargo, la infraestructura que dejó como legado Gambier resultó muy eficiente con un personal altamente profesionalizado y un archivo arqueológico perfectamente clasificado”, enfatizó la especialista.
Más aún, Michieli resaltó el apoyo gubernamental por parte de la Dirección de Patrimonio de la Provincia, que en anteriores gestiones no se ha visto hasta ahora.
“Todo San Juan es un gran yacimiento arqueológico. No tiene límites geográficos y los restos podemos encontrarlos en todas partes”, dijo.
Cada grupo, ya sea Aguada, Ansilta o Angualasto, posee sus propias características sus dietas, su manera de enterrar a los difuntos, la vestimenta y las técnicas para cazar, alimentarse, fabricar he rramientas y edificar sus casas. Entre algunos focos de investigación que trabaja el Museo son las prendas textiles hechas de lana de camello, llama o vicuña que pertenecían a las culturas ya mencionadas. “Existen pocos exponentes en el mundo de prendas este tipo. Por eso insisto en que el patrimonio cultural de San Juan es muy valioso y es importante conservarlo y que perdure para las futuras generaciones no pierdan de vista los orígenes de su provincia”, manifestó Michieli.

Nuevo hogar en Pocito
Durante cuatro décadas, el Museo tuvo idas y venidas respecto a la localización de sus instalaciones. La institución anduvo peregrinando por cinco diferentes locaciones alquilando en condiciones no adecuadas. Fueron dos viviendas en la ciudad de San Juan y en el famoso hotel termal en La Laja, Albardón. En el 2004 se acondicionó el nuevo local que ocupa en Acceso Sur de Ruta 40.
No obstante, gracias a un convenio un convenio con el Gobierno de San Juan y la Municipalidad de Pocito, el instituto tendrá su estancia definitiva en un terreno 1.700 metros cuadrados  en Aberastain y Calle 12 del Departamento Pocito.
En base a un anteproyecto generado en la Dirección de Arquitectura, el nuevo museo cubrirá 1.300 metros cuadrados y constará de dos plantas para las diversas labores académicas, de exhibición y administrativas. La obra tendrá un costo aproximado de 4 millones de pesos que será financiada por el gobierno provincial y se entregará en comodato a la UNSJ por 99 años.  

Conocer el pasado se construye un presente y un porvenir

El trabajo científico del Instituto Gambier es fruto de un denodado esfuerzo interdisciplinar de estudiantes, docentes e investigadores con la meta en común de dar a luz el pasado de la provincia. Una luz que busca la verdad, que  ayuda a comprender las raíces culturales de los pobladores humanos en estas tierras cuyanas.  
En este sentido, conocer más acerca de los pueblos antepasados, de cómo vivieron en el desierto hostil, y lo que produjeron en su época, es quizás la mejor manera de constituir una identidad más americana en el presente.

Fuente: “Prehistoria de San Juan”. 2ª Edición Mariano Gambier. Ansilta Editora - San Juan 2000

 

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